Este edificio fue construído para el Presidente Dr. Alfonso Quiñonez Molina (1854-1870), durante el período 1927-1929, por el arquitecto italiano Alberto Ferracutti.
Ferracutti tambien diseñó el Teatro Nacional y el Portal La Dalia.
Estaba en la cuadra al norte de la plaza morazán, sobre la 1ª Calle Poniente, entre la 2ª y 4ª Avenida Norte.
Antes que lo reformaran para convertirse en hotel, el propietario de la residencia era el ingeniero, Marcos Antonio Letona Espíndola.
El Edificio tenía aproximadamente 60 cuartos, fue construído de concreto armado. El comedor poseía Porcelana Rosenthal traída de Alemania combinada con copas arte deco de Francia y cubiertos Christofle Franceses.
Durante los años 40, el dueño era el alemán Alfred Widawer, quien lo vendió alrededor de 1950 a la alsaciana Fanny Levy de Van Buren (1890-1991). A principios de los años 60, el hotel fué comprado por el salvadoreño Salvador Duke (1905-1974), pero, para entonces, el edificio estaba en bastantes malas condiciones. El Hotel cerró en la década de 1970 y se transformó en el supermercado El Sol, y la Farmacia San Nicolás.
Fuente: Postales Salvadoreñas del Ayer, Stephen Grant, 1999
Actualmente solo se conserva una parte del edificio, que la utiliza, el supermercado Super Selectos, y la Fármacia San Nicolás, la parte del edificio en esta postal donde se ven las Letras de Hotel Nuevo Mundo, en color Rojo, no existe, ahora la ocupa el que se conoció como, La Latino, junto al viejo edificio de la Lotería Nacional.
Ese espacio ahora es utilizado por una agencia del Banco HSBC, el cuál compró el ahora extinto Banco Salvadoreño.
Donde se ve el auto parqueado, es la Plaza Morazán.
Me imagino que esta parte del edificio sucumbió a las condiciones propias de la naturaleza de nuestro suelo (temblores, terremotos), o a la intransigencia o ignorancia acerca del valor de los bienes parte del conjunto arquitectonico histórico de San Salvador.
Para la mayoría de salvadoreños, a esto nada mas se le considera como edificaciones viejas e inservibles, que poco se les puede sacar provecho o lucro, si esta es vieja o no está en las condiciones de generar divisas o ganancias para el dueño.
Razón por la cual durante las últimas 3 décadas, se ha visto una tendencia a trata de alguna manera de desacerse de este tipo de edificaciones, tal es el caso de la ” Casa Munguía”, o antigua residencia de uno de los presidentes de la llamada “dinastía Melendez-Quiñonez”, que “accidentalmente” se incendió en el 15 de Abril de 2005 y así muchas edificaciones del Centro de San Salvador.
Cabe destacar, la ineficiencia del Concultura, ya que esta usualmente se hace la de los oidos sordos cuando debe asumir una responsabilidad, la falta de prespuesto necesario y los vacíos del Ley respecto a las responsabilidades del Estado y los propietarios, para seguir lineamientos de conservación, restauración y preservación de los bienes inmuebles que se puedan considerar, patrimoniales y Culturales.
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